TRÁFICO: el problema eres también tú

Por Kalin Intillaqta – Urbanista

Foto de portada: La Mula

Lamento tener que decirte esto. Cada vez que sales de tu casa al trabajo, al colegio, a la universidad o a cualquier lugar donde te dirijas, siempre te encuentras con un tráfico endemoniado. Si estas en auto, automáticamente le echas la culpa a todos los demás “salvajes” que no saben manejar y le metes el carro en represalia. Si estas en el colectivo, todos le gritarán al chofer que arranque y que no espera más pasajeros, que el carro ya está lleno. Y si estás caminando o en bicicleta, le echaras la culpa a todo el resto porque no te miran y prácticamente desean atropellarte. No obstante, parece que nunca te has puesto a observar tu propio comportamiento y es ahí donde te digo: EL PROBLEMA ERES TÚ. Porque cada vez que uno de estos problemas surgen buscas un culpable y castigas las infracciones. Sin embargo, cuando tú las cometes siempre habrá una justificación lógica para que colabores con la congestión sin generarte cargo de conciencia. A continuación, te daré unos ejemplos muy básicos de tu pésima conducta y los devastadores efectos que estos producen sobre la ciudad.

El carro: pareciese que para obtener la licencia de conducir nunca nos hubiesen hablado de los límites de velocidad. Esos letreros circulares de borde rojo y fondo blanco con número adentro indican, sorprendentemente para muchos, la máxima velocidad para circular. Y absolutamente nadie respeta esta reglamentación. Podemos esperar a que pongan cámaras y foto-papeletas por toda la ciudad y hacer de esta manera que cada distrito gaste por lo menos 50 millones de soles para implementar este servicio. O, podemos empezar a respetar. ¿Cuál es el efecto devastador de esta mala conducta? CONGESTIÓN.

Ni un solo auto más / Foto: La Mula

Te explico. Si compras una jarra, esta tiene una capacidad limitada, un litro digamos. Si tu pones más de un litro, lo lógico es que la jarra se rebalsará. Probablemente, en el caso de una licuadora, observarás que puedes poner más de un litro, pero este artefacto te recomienda no poner más de esa cantidad puesto que cuando la pongas en funcionamiento el líquido por encima de ese litro máximo “permitido” se rebalsará. Las pistas funcionan de la misma manera: los límites de velocidad están impuestos no solo por lo que permite el diseño en sí (como las súper carreteras alemanas), sino que también, en el medio urbano, nos permite calcular la capacidad de las pistas y así decir CUÁNTOS CARROS ENTRAN.

Por tanto, si vamos a mayor velocidad, vamos a cargar más las pistas puesto que vamos a estar llenando espacios antes de tiempo (llegando antes donde no debemos); lo cual significa congestión. Si sumamos esto al lógico y mucho más importante riesgo que representan las altas velocidades, te demostramos que el problema del tráfico lo ocasiones en alguna medida tú, automovilista. Y esto sucede igualmente cuando no respetas la señal de PARE, cuando te pasas la luz ámbar del semáforo y que decir de la luz roja, entre otras faltas recurrentes.

El colectivo/micro/bus: Les cuento que esos letreros azules con un bus dibujado al centro en color negro representan nada más y nada menos que “UN PARADERO”. Estos lugares, aunque usted no lo crea, están designados para el embarque y desembarque de pasajeros. Ahora les contaré el porqué de esta extraña medida. Las pistas están señalizadas con una velocidad máxima y estas señales también representan una velocidad mínima (para los que nunca tuvieron educación vial) para que tampoco se recarguen con más vehículos para la cual está diseñada.

El Colectivo/Micro/Bus/Custer, al parar en cualquier lugar, está sobrecargando las pistas reduciendo no solo la velocidad del mismo, sino también la velocidad de todos los vehículos que vienen detrás de él. Si entramos en conocimiento que hoy en día la metrópoli de Lima-Callao tiene el doble de unidades de transporte público de las que necesita (muchas unidades de baja capacidad en vez de tener transporte público masivo), y sumamos que estos más de 30’000 micros están parando prácticamente en todas las esquinas de la ciudad, obtenemos más congestión.

Los choferes y cobradores no tienen toda la responsabilidad, se ven obligados a parar allí donde los habitantes de nuestra metrópoli estiren la mano. Los paraderos están a una distancia promedio de 500 metros entre ellos (5 a 7 minutos caminando) y decidimos día a día no tener consideración ante ello y por lo tanto el tráfico, en cierta manera, también lo ocasionas tú, pasajero, que paras el bus en cualquier lado y llenas las calles con vehículos que no deberían estar allí.

Foto: Correo

Por el lado de los microbuseros, ellos tampoco saben del impacto que tiene esta praxis sobre su negocio (además de sobre la ciudad y el medio ambiente). Tener que parar más veces por ejemplo, significa también mayor consumo de combustible acortando sus ingresos (y aumentando la contaminación ambiental). El no respetar los paraderos los hace también entrar en competencia pues están constantemente corriendo para llegar antes a cada esquina con la esperanza de encontrar esos espontáneos y silvestres pasajeros que estiran su mano en cualquier lado. Al no respetar paraderos (espacio) es virtualmente imposible pensar en horarios (tiempo) y de esta manera organizar mejor sus flotas, empleados y recursos en general, y una vez mas tener que estar corriendo y parando en todos lados como vendedor ambulante para poder ofrecer su servicio /producto (si, nuestro transporte colectivo es un mercachifle ambulante; con el respeto que estos se merecen).

La falta de empatía y dignidad ciudadanas: El 2012 la ciudad de Paris se escandalizó por superar 80 muertes por accidentes de tránsito en su área metropolitana. Dicha cifra está disminuyendo en aquella ciudad año tras año.En el año 2015, en la metrópoli de Lima-Callao superamos las 500 muertes por accidentes de tránsito. ¿Alguno de ustedes lectores se indignó por esta alarmante cifra? Me atrevo a decir que no. El Popular “Chosicano” y su socio asesino “Orión” siguen operando en nuestra ciudad a pesar de los numerosos casos de asesinato cometidos por estas empresas. Todos (o casi todos) sabemos de estos casos y sabemos que se cambian de nombre y siguen operando… sabiendo nosotros sus nuevos nombres respectivos. Mi pregunta es ¿por qué sigues haciendo uso de ese servicio asesino? ¿Por qué fomentas la impunidad de estas deplorables acciones? El peruano encuentra siempre soluciones creativas frente a la crisis, pero parece que frente a lo cotidiano, su falta de dignidad lo vuelve además indiferente incluso ante la muerte. El problema del tráfico, es por tanto, una falta de empatía y dignidad ciudadanas.

Y Tu falta de colaboración, tu falta de respeto, tu falta de urbanidad, tu falta de civismo. Si empezamos por nosotros mismos, por colaborar con el orden y respetando las reglas, reduciremos por lo menos el 30% de la congestión en la ciudad (sin exagerar) además de sacarte una enorme carga de conciencia.

DEJA DE SER UN HABITANTE, CONVIÉRTETE EN CIUDADANO.

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