EDITORIAL. Somos A+Lima. Y tú, ¿amas Lima?

El mundo se ha urbanizado y las ciudades, a través de centros y redes, cumplen diversas funciones y experimentan cambios en su estructura demográfica. Según el Banco Mundial, al año 2015, las ciudades albergaban a más de un 50% de la población del planeta, casi 4 mil millones de personas. De esta población, más de mil millones viven en precariedad urbana (UN-HABITAT, 2006). En este contexto, la Conferencia Mundial Habitat III (Quito 2016) concluyó en la Nueva Agenda Urbana, texto que reconoce los desafíos que presenta la urbanización para la sostenibilidad en términos de vivienda, infraestructura, servicios básicos, seguridad y soberanía alimentaria, entre otros.

Al año 2035, según proyecciones del Instituto Metropolitano de Planificación (2014), Lima Metropolitana y el Callao albergarán una población de más de 13 millones de habitantes, y varios de sus distritos superarán el millón. Hacia el 2035, Lima-Callao seguirán enfrentando aquellas tribulaciones urbanas iniciadas en las primeras décadas del siglo XX. Transformaciones urbanas y culturales que fueron aceleradas desde los años noventa, cuando la radical liberalización económica del país gestó la forma y aspecto predominante de la ciudad que hoy tenemos. Nuestras generaciones ya no son ni de derecha ni de izquierda, son del centro, pero del centro comercial, del “shopping plaza” y no del barrio o del parque, pues la vida en los espacios públicos ha sido subvalorada y marginada. Ello, sin dejar de reconocer los recientes procesos ciudadanos de apropiación colectiva del espacio, articulados en la defensa de playas, áreas verdes o patrimonio territorial local; sin olvidar las experiencias de integración barrial mediante iniciativas artísticas en un horizonte de educación popular.

En este contexto, nos preguntamos: ¿dónde están aquellas directrices y herramientas que permitan al gobierno de la ciudad responder a las necesidades de los ciudadanos con soluciones sustanciales de forma y de contenido? Las infraestructuras son necesarias, pero también los equipamientos, los espacios públicos y la participación ciudadana, porque la ciudad educa y forma ciudadanía. Entendiendo por ésta, como la participación en la conquista y construcción de la ciudad; mediante la práctica continua de ciertos valores que los seres humanos construyen en comunidad y en el lugar donde habitan.

Este es nuestro argumento y estimulación para ser parte de A+Lima, la de congregar la participación de una serie de profesionales que, desde diversos perfiles, evaluarán críticamente la coyuntura urbana de Lima y Callao. Emprendemos esta tarea como un ejercicio de ciudadanía y en defensa de nuestro derecho a la ciudad, convencidos de que la investigación y la acción política deben ir de la mano.

Nuestro objetivo es defender nuestro derecho a planificar nuestras vidas, a soñar e ilusionarnos con un futuro mejor para la ciudad y nuestras familias. Desde A+Lima, es un gusto poder emprender esta acción de participación ciudadana, convencidos de que la ciudad es un gran espacio público para caminar, encontrarse, jugar y empoderarse; y que justamente la calidad de sus espacios públicos mide el progreso de la sociedad. La ciudad somos nosotros, nos pertenece y tenemos todo el derecho y el deber de ser afanosos partícipes de su historia, pues nosotros amamos Lima…y tú ¿A+Lima?

 

Foto de portada: Wikimedia Commons. (Licencia GNU en la descripción del archivo)

Un comentario sobre “EDITORIAL. Somos A+Lima. Y tú, ¿amas Lima?

  1. Felicitaciones por la iniciativa, gran editorial. Participemos por Una Lima para todos y todas, una Lima milenaria, ciudad de culturas orgullosa de su patrimonio diverso, una Lima planificada y ordenada territorialmente, una Lima integrada, comunicada, conectada, con una movilidad urbana donde prime el peatón, el ciclista, el transporte público de calidad, una Lima en la que cada niño que nazca, no importa en qué territorio, tenga iguales oportunidades de desarrollar sus capacidades, una Lima preparada al Cambio Climático que gestiona sus riesgos para evitar desastres, una Lima verde, una Lima pujante y moderna con las herramientas la educación, la cultura, la ciencia y la tecnologia, una Lima innovadora, una Lima hermosa al lado de su mar, integrando y recuperando su río, su Río Verde, una Lima de ciudadanos y ciudadanas activos que participan y deciden, una Lima en la que las mujeres nos sintamos realmente seguras, sin discriminación ni violencia de genero, una Lima gobernada con transparencia, integridad y democráticamente. Nos la merecemos.

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